SR-CAPITULO 3

Succubus Revealed,
Traducido por Aurim y Pau24



El papel nuevo con su impresión laser era muy diferente a un texto garabateado en un pergamino, pero reconocía una carta oficial de transferencia cuando la veía. Había recibido docenas en el último milenio, en diferentes formas, señalándome las nuevas tareas y locaciones. La última me había llegado cuando estaba en Londres hace quince años. Desde ahí, me había mudado aquí a Seattle.

Y ahora ésta estaba diciéndome que era tiempo de mudarse nuevamente.

Dejar Seattle.

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“No,” dije en voz baja, demasiado suave para que lo escuchara Seth. “No.”

Sabía que esta carta era legítima. No era una falsificación. No era una broma enviada en papelería del Infierno. Lo que estaba rogando era que esta orden oficial de transferencia me haya sido enviada por error. La carta no tenía información acerca de mi siguiente tarea porque, por protocolo, los empleados normalmente eran informados por sus archidemonios, antes de una transferencia. La carta venía después, para hacer oficial la finalización del antiguo trabajo y el principio del nuevo.

Había visto a mi archidemonio hace menos de doce horas. Seguramente, seguramente, si esto fuera real, Jerome al menos lo habría mencionado. La transferencia de una succubus sería un asunto importante para él. Tendría que hacer malabarismos tanto por las consecuencias de perderme a mí como para conseguir a alguien más. Pero, no. Jerome no se había comportado como si se le viniera un gran cambio de personal. No había dicho nada para siquiera insinuar algo al respecto. Uno pensaría que esto afectaría su torneo de bolos sólo un poco.

Me di cuenta que estaba conteniendo el aliento y me forcé a comenzar a respirar nuevamente. Un error. Quien sea que haya enviado esto claramente había cometido un error. Levantando mis ojos del papel, me concentré en la forma durmiente de Seth. Estaba extendido de la manera usual, con sus extremidades por sobre toda la cama. Luz y sombra se mezclaban en su rostro, y sentí lágrimas en mis ojos mientras estudiaba aquellos adorables rasgos.

Dejar Seattle. Dejar a Seth.

No, no, no. No lloraría. No lloraría porque no había nada porque llorar. Esto era un error. Tenía que ser porque no había manera que el universo pudiera ser tan cruel conmigo. Ya había pasado por demasiado. Estaba feliz ahora. Seth y yo habíamos luchados nuestras batallas para estar juntos. Finalmente habíamos conseguido nuestro sueño. No me podían quitar eso, ahora no.

¿No pueden? Una voz desagradable en mi cabeza señaló lo obvio. Vendiste tu alma. Estás maldita. ¿Por qué debería deberte algo el universo? No te mereces ser feliz. Deberías dejar que te quiten esto.

Jerome. Tenía que hablar con Jerome. El resolvería esto.

Doblé la carta cuatro veces y la metí en mi cartera. Tomando mi celular, me dirigí hacia la puerta y cambié de forma cubriéndome con una bata. Conseguí deslizarme fuera de la habitación sin hacer un sonido, pero mi victoria fue breve. Había esperado ser capaz de salir a hurtadillas, pasar al lado de Ian en la sala de estar y llamar a Jerome en privado. Desafortunadamente, nunca llegué tan lejos. Tanto Ian como Margaret estaban despiertos, forzándome a detenerme a medio camino.

Margaret estaba parada en la cocina cocinando algo en la estufa mientras él estaba sentado en la mesa de la cocina. “Mamá,” estaba diciendo él, “no importa cuál es la proporción agua-café. No puedes hacer un Americano por goteo. Especialmente con esa mierda de Starbucks que compra Seth.”

“En realidad,” dije, deslizando el teléfono con pesar en el bolsillo de mi bata, “yo compré ese café. No es tan malo. Es una institución de Seattle, ¿sabían?”

Ian no se veía como si se hubiera bañando aun, pero al menos estaba vestido. Me observó críticamente. “¿Starbucks? Podrían haber sido buenos antes de convertirse en producto para las masas, pero ahora solamente son otra monstruosidad corporativa a las que acuden todas las ovejas del rebaño.” Hizo girar su taza de café. “Cuando vuelva a Chicago, iré a este pequeño local realmente genial que es administrado por este tipo que solía tocar el bajo en una banda de rock indie de la que probablemente nunca has escuchado hablar. El café expreso que sirve es tan autentico, es alucinante. Por supuesto, la mayoría de las personas no tiene idea porque no es el tipo de lugar que la gente de las masas tiende frecuentar.”

“Así que,” dije, sospechando que uno podría hacer un juego para tomar de cuantas veces Ian usaba “masas” en una conversación, “supongo que eso significa que hay suficiente Starbucks aquí para mí.”

Margaret asintió brevemente hacia la cafetera de Seth. “Tomate un café con nosotros.”

Ella se dio vuelta y continuó cocinando. El teléfono estaba ardiendo en mi bolsillo. Quería saltar hacia la puerta y tuve que forzarme a comportarme normalmente en frente de la familia de Seth. Me serví una taza del delicioso café corporativo y traté de no actuar como si estuvieran evitando que hiciera una llamada que podía cambiar el resto de mi vida. Pronto, me dije a mi misma. Tendría respuestas pronto. Jerome probablemente ni siquiera se había despertado. Podía demorarme un poco aquí en aras de la cortesía y después obtener mis respuestas.

“Están despiertos temprano,” dije, llevando mi café a la esquina que me daba una buena visión de ambos Mortensens. Y de la puerta.

“Difícilmente,” dijo Margaret. “Son casi las ocho. Diez, de donde vinimos.”

“Supongo,” murmuré, sorbiendo de mi taza. Desde mi inscripción en el Equipo del Polo Norte, casi nunca veía este lado del mediodía. Los niños normalmente no iban tan temprano a hacerle peticiones para Navidad a Santa, ni siquiera en el mall donde yo trabajaba.

“¿También eres escritora?” preguntó Margaret, dando vuelta algo con una floritura. “¿Es por eso que trabajas en horas tan locas?”

“Em, no. pero generalmente si trabajo más tarde en el día. Trabajo, em, en ventas, así que estoy en el horario del mall.”

“El mall,” se burló Ian.

Margaret se giró de la estufa y miró a su hijo.

“No actúes como si nunca fueras ahí. La mitad de tu guardarropas es de Fox Valley*.”
*centro comercial en Aurora, Illinois

Ian realmente se puso rosado. “¡Eso no es verdad!”

“¿No compraste tu abrigo en Abernathy & Finch?” lo molestó.

“¡Es Abercrombie & Fitch*! Y, no, por supuesto que no lo hice.”
*marca de ropa para jóvenes con dinero

La expresión de Margaret hablaba legiones. Tomó dos platos de la alacena y los llenó de panqueques. Le dio uno a Ian y el otro a mí.

Comencé a devolverlo. “Espera. ¿Este es tu desayuno? No puedo comer esto.

Me miró fijamente con una mirada de acero y después de arriba a abajo. Me dio una buena visión de su sudadera con ositos de peluche. “¿Oh? ¿Eres una de esas chicas que no comen comida real? ¿Tu desayuno común es café y jugo de uvas?” Hizo una interrupción calculada. “¿O no confías en mi comida?”

“¿Qué? ¡No!” rápidamente puse mi plato sobre la mesa y tomé asiento en frente de Ian. “Esto se ve genial.”

“Generalmente soy vegano,” dijo Ian, poniéndole jarabe a los panqueques. “Pero hago excepciones por Mamá.”

Realmente, realmente debí haberlo dejado pasar pero no pude evitar decir, “No pensaba que ‘generalmente’ y ‘vegano’ iban juntos. O eres o no eres. Si haces excepciones parte del tiempo, entonces no creo que tengas el titulo. Quiero decir, a veces le pongo crema a mi café y a veces no. No me llamo vegana los días que lo tomo negro.”

Él suspiró disgustado. “Soy vegano irónicamente.”

Regresé a mis panqueques. Margaret había vuelto a cocinar nuevamente, presumiblemente su propio desayuno ahora, sin embargo continuó la conversación. “¿Hace cuanto tiempo se han estado viendo tú y Seth?”

“Bueno…” Usé masticar como excusa para articular mis pensamientos. “Eso es un poco difícil de responder. Hemos, em, salido a intervalos por el último año.”

Ian frunció el ceño. “¿No estuvo comprometido Seth parte del año pasado?”

Estuve a punto de decir, “Estuvo comprometido irónicamente,” cuando Seth emergió del dormitorio. Estaba agradecida por la distracción de tener que explicar nuestra relación pero no contenta de ver a Seth despierto.

“¡Oye!” dije. “Vuelve a la cama. Necesitas dormir más.”

“Buenos días para ti también,” dijo. Rozó un beso contra la mejilla de su madre y después se nos unió en la mesa.

“Lo digo en serio,” dije. “Esta es tu oportunidad para dormir hasta tarde.”

“Dormí todo lo que necesitaba.” Refutó, reprimiendo un bostezo.

“Además, prometí hacer magdalenas para las mellizas. Su clase tiene hoy una celebración de día festivo.”

“ ’Día festivo,’ ” murmuró Margaret. “¿Qué le pasó a la Navidad?”

“Puedo ayudarte,” le dije a Seth. “Bueno…eso es, después que me encargue de un par de cosas.”

“Puedo hacerlas.” Margaret ya estaba revisando las alacenas, buscando ingredientes. “He estado haciendo magdalenas desde antes que ninguno de ustedes hubiera nacido.”

Seth y yo intercambiamos miradas ante eso.

“En realidad,” dijo, “yo puedo hacerlas solo. Lo que ayudaría más, Mamá, es si pudieras ir al colegio de Kayla hoy. Tiene medio día, y Andrea necesitará que alguien haga de niñera.” Me hizo una seña con la cabeza. “Trabajas esta noche ¿cierto? Ven a ayudarme con las mellizas. Sé que van a necesitar más voluntarios. El disfraz de Elfo es opcional. Y tu…” Se giró hacia Ian y bajó la voz poco a poco, sin saber cómo Ian podía ser útil realmente.

Ian se irguió dándose importancia. “Iré a buscar una panadería orgánica y recogeré algunas cosas para los niños que quieran comer alimentos horneados que sean hechos con ingredientes de campo y no contengan productos animales.”

“¿Qué, como harina de campo?” pregunte incrédulamente.

“Ian, tienen siete,” dijo Seth.

“¿Cuál es tu punto?” preguntó Ian. “Esta es mi manera de ayudar.”

Seth suspiró. “Bien. Hazlo.”

“Genial,” dijo Ian. Hizo una pausa elocuentemente. “¿Me pueden prestar algo de dinero?”

Margaret inmediatamente insistió que Seth tomara desayuno antes de hacer cualquier cosa, y tomé ventaja de que él se convirtiera en el centro de atención. Rápidamente me puse ropa informal e hice una salida educada, agradeciéndole a ella el desayuno y diciéndole a él que me encontraría con él en el colegio de las mellizas para la distribución de las magdalenas. Tan pronto como había salido del condómino, comencé a marcar el teléfono nuevamente.

Como era de esperar, me salió el correo de voz de Jerome. Le dejé un mensaje y no intenté esconder mi urgencia…o irritación. Ese tipo de actitud no iba a granjearme su cariño, pero estaba demasiado molesta para que me importe. Esta transferencia era algo importante. Si había alguna posibilidad de su legitimidad, realmente me debería haber dado un aviso.

De vuelta a mi apartamento, mis gatas Aubrey y Godiva estaban felices de verme. En realidad, creo que estaban simplemente felices de ver a alguien que pudiera alimentarlas. Estaban tiradas frente a la puerta de la habitación de Roman cuando entré y saltaron inmediatamente. Brincaron hacia mí, serpenteando alrededor de mis tobillos y bombardeándome con maullidos lastimeros hasta que les volví a llenar sus platos de comida. Después de eso, yo era noticia vieja.

Juguetee con la idea de despertar a Roman. Realmente, realmente quería hablar con alguien de esta noticia de transferencia, y Seth no había sido una opción esta mañana. Roman, desafortunadamente, compartía el ‘cariño’ de su padre por las mañanas, y no estaba completamente segura si tendría una conversación muy productiva si lo despertaba contra su voluntad. Así que, en cambio, me tomé mi tiempo bañándome y preparándome para el día, esperando que Roman se levantara por sí mismo. No tuve tanta suerte. Cuando llegaron las diez, dejé otro mensaje para Jerome en el correo de voz y finalmente me rendí con Roman. Una nueva idea me había golpeado, y fui a revisarlo primero, poniendo la condición mental que si Roman no estaba despierto cuando regresara, lo despertaría entonces.

El Sótano era el bar favorito de los inmortales, especialmente de Jerome y Carter. Era un local antiguo en la histórica Plaza Pioneer. El bar generalmente no hacía mucho negocio a esta hora del día, pero los ángeles y demonios difícilmente eran los tipos a los que les importaba la propiedad. Jerome podía no estar contestando su teléfono, pero había una muy buena posibilidad que hubiera salido por un trago matutino.

Y, mientras bajaba los escalones que llevaban al interior del establecimiento, ciertamente sentí una gran firma inmortal. Sólo que, no era la de Jerome. Ni siquiera era demoniaca. Carter estaba sentado solo en el bar con un vaso de whiskey mientras el barman ponía canciones de 1970 en el tocadiscos. Carter me habría sentido también, así que no tenía sentido tratar de irme a hurtadillas. Me senté en el taburete a su lado.

“Hija de Lilith,” dijo, haciéndole una seña al barman para que regrese. “No esperaba verte de un lado para otro tan temprano.”

“He tenido una mañana extraña,” le dije. “Café, por favor.” El barman asintió y me sirvió una taza de una cafetera que había estado ahí desde ayer. Hice una mueca de dolor, recordando las tiendas de expreso que había pasado cuando venía para acá. Por supuesto, Ian probablemente amaría esta cosa por su “autenticidad.”

“¿Tienes una idea de donde está Jerome?” pregunté, una vez que Carter y yo estábamos nuevamente en relativa privacidad.

“Probablemente en la cama.” La mirada gris de Carter estaba enfocada en el vaso mientras hablaba, estudiando cuidadosamente el juego de la luz sobre el líquido ámbar.

“¿Supongo que no me llevarías ahí?” pregunté. Una vez Carter me había teleportado por una crisis, pero por lo demás, no tenía idea donde mi jefe colgaba sus botas.

Carter me dio una pequeña sonrisa. “Puedo ser inmortal, pero aun hay cosas a las que les tengo miedo. Aparecer en la casa de Jerome tan temprano en la mañana contigo a remolque es una de ellas. ¿Qué es tan importante? ¿Se te ocurrió un nombre para el equipo de bolos?”

Saqué la nota que había recibido. Incluso antes que la mirara detenidamente, la sonrisa de Carter desapareció. No dudaba que el papel tuviera algún tipo de residuo Infernal que mis sentidos no podían captar. Cuando no tomó la nota, simplemente la coloque en frente de él para que la leyera.

“Una transferencia, ¿hah?” Su tono era extraño, casi como si no estuviera sorprendido.

“Supuestamente. Pero tengo que asumir que hay algún tipo de error. Jerome se supone que tiene que reunirse conmigo primero, ¿sabes? Y lo viste anoche. No había ningún indicio que estuviera sucediendo algo extraño. Bueno. Más extraño que lo usual.” Furiosamente le di unos golpecitos al papel. “Alguien en RR.HH se equivocó y lo envió por accidente.”

“¿Eso piensas?” preguntó Carter tristemente.

“Bueno, ciertamente no creo que el Infierno sea infalible. Y no veo ninguna razón porque debería ser transferida.” Carter no respondió, y lo estudié cuidadosamente. “¿Por qué? ¿Sabes tú de alguna razón?”

Carter siguió sin responder y a su vez bajó su trago. “Conozco el Infierno suficientemente bien para saber que no necesitan una razón.”

Una sensación extraña se apoderó de mí. “Pero si conoces una, ¿no es así? No estás impresionado por esto.”

“El Infierno realmente ya no me sorprende.”

“¡Maldición, Carter!” exclamé. “No estás respondiendo mis preguntas. Estás haciendo esa cosa estúpida de las medias-verdades que hacen los ángeles.”

“No podemos mentir, Georgina. Pero no siempre podemos decirte todo tampoco. Hay reglas en el universo que incluso nosotros no podemos romper. ¿Puedo tener otro?” llamó al barman. “Uno doble esta vez.”

El barman se paseó hacia nosotros, arqueando una ceja ante la petición de Carter. “Un poco temprano para eso, ¿no crees?”

“Se está convirtiendo en uno de esos días,” dijo Carter.

El barman asintió sabiamente y rellenó generosamente el vaso antes de dejarnos solos nuevamente.

“Carter,” sisee. “¿Qué sabes? ¿Es real esta transferencia? ¿Sabes por qué me la dieron?” Carter pretendió estar intrigado nuevamente por la luz destellando sobre su whiskey. Pero cuando repentinamente volvió toda la fuerza de su mirada hacia mí, me quedé sin aire. Era la cosa que hacía a veces, cuando veía en mi alma. Solamente que, había algo más esta vez. Era como si por un breve momento, sus ojos contuvieran toda la tristeza del mundo.

“No sé si es un error,” dijo. “Tal vez lo sea. A tu gente ciertamente se le cruzan los cables con frecuencia. Si es legítima...si lo es, entonces no, no estoy sorprendido. Puedo pensar en un millón de razones, algunas mejores que otras, de porque te querrían sacar de Seattle. Ninguna de las cuales puedo decirte,” añadió bruscamente, viendo que iba a empezar a interrogarlo. “Como dije, hay reglas en este juego, y tengo que obedecerlas.”

“¡No es un juego!” exclamé. “Es mi vida.”

Una sonrisa triste apareció en los labios del ángel. “Es lo mismo, según lo que al Infierno respecta.”

Dentro de mí, comencé a sentir un eco de esa terrible tristeza que brevemente había visto en sus ojos. “¿Qué hago?” pregunté tranquilamente.

Eso pareció pillar a Carter fuera de guardia. Yo demandaba respuestas suyas todo el tiempo, pistas para resolver los muchos puzles que parecían seguirme. Estaba bastante segura, sin embargo, que esta era la primera vez que simplemente le había pedido consejos de vida tan abiertos.

“Déjame adivinar,” dije, observándolo quedarse con la boca abierta. “No puedes decirme.”

Su expresión se suavizó. “No los detalles, no. Primero, necesitas averiguar si esto fue un error. Si lo fue, entonces eso hará la vida de todos más fácil.”

“Necesito a Jerome para eso,” dije. “Tal vez Hugh o Mei podrían saber.”

“Tal vez,” dijo Carter, aunque no sonaba como si lo creyera. “Eventualmente, Jerome contestará su teléfono. Entonces sabrás.”

“¿Y si es real?” pregunté. “¿Entonces qué?”

“Entonces, tendrías que empezar a empacar.

“¿Eso es todo? ¿Es todo lo que puedo hacer?” Incluso mientras decía las palabras, sabía que eran verdad. No podías rehusarte a algo como esto. Tenía docenas de transferencias para probarlo.

“Si,” dijo Carter. “Ambos sabemos que no tienes elección aquí. La pregunta es, ¿cómo vas a dejar que afecte tu futuro?”

Fruncí el ceño, comenzando a entender la lógica del ángel. “¿Qué quieres decir?”

Dudó, como si reconsiderara lo que iba a decir. Al final, se lanzó hacia delante con ello, inclinándose cerca de mí. “Esto es lo que puedo decirte. Si esto es real, entonces hay una razón para esto, absolutamente. No es una reorganización al azar. Y si hay una razón, es porque has estado haciendo algo que el Infierno no quiere que hagas. Así que, la pregunta es, Georgina, ¿vas a seguir haciendo lo que sea que no quieren que hagas?”


5 comentarios:

Anirac dijo...

AHHHHHHHHHHHHHH hace dias esperando este capitulo y no puedo creer q se acabo taaan rapido!!!!
plis, proximo CAPI CAPI URGENTE!!!!!!!!

laura dijo...

POR DIOS! mil gracias.nada mas terminar d leerel capitulo me e cagado en todo . esto de va al infierno.ja.ja.
NECESITO EL SIGUIENTEEEEEE
pero no voi a presionar x kese ke es dificil traducir y k lleva tiempo, asike GRACIIASSSSS :D

naty dijo...

Diosss gracias por subir los capítulos... pero se acaban muy rápido! ya casi no puedo esperar por el siguiente!

LAUBOOKS dijo...

Gracias chicas Pobre Georgina :(
Porfis proximos capi estoy que me muero

Melody Rosemoon dijo...

El otro día no había alcanzado a agradecerles, me encanta su trabajo, son asombrosas.

Muchas gracias por el capitulo :D

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